Una dieta sana previene el deterioro cognitivo.

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Reducir la ingesta de alcohol, carne roja, comida chatarra como refrescos o comida rápida,  y aumentar la ingesta de fruta, verdura, pescado, frutos secos y una actividad física constante, contribuye a una sana alimentación y a un  a que se preserven las capacidades cognitivas y la memoria durante más tiempo. Estos resultados se suman a las investigaciones ya existentes que relacionan una alimentación saludable con un menor riesgo de padecer demencia o enfermedades neurodegenerativas tales como Alzheimer, Parkinson,

Científicos, dirigidos por Andrew Smyth, de la Universidad McMaster en Hamilton, analizaron las capacidades cognitivas, la memoria y los hábitos alimentarios de un total de 27.860 personas de 40 países a lo largo de cinco años: antes del estudio, dos años después y cinco años más tarde. Los participantes eran mayores de 55 años y presentaban diabetes o un historial de enfermedades coronarias, ictus o patología arterial periférica. En palabras de los autores, su objetivo era determinar el vínculo entre la dieta y el deterioro cognitivo en una población de alto riesgo de enfermedad cardiovascular.

Beneficio de los nutrientes antiinflamatorios

Al inicio de la investigación, los autores preguntaron a los probandos la frecuencia con la que consumían ciertos alimentos, entre ellos frutas y verduras, nueces, proteínas de soja, cereales integrales, alimentos fritos y alcohol, así como las raciones de pescado, carne y huevos que incluían en su dieta.

En las pruebas de cognición, la puntuación máxima era de 30 puntos. Si el resultado general de un sujeto se reducía en tres o más puntos durante la investigación, se consideraba que presentaba una disminución en sus capacidades cognitivas. Durante 56 meses de seguimiento, se produjeron 4.699 casos de deterioro cognitivo. Sin embargo, las personas que cumplían una dieta más sana manifestaban una cognición más preservada que las personas que se alimentaban de manera menos saludable (consumían más carnes rojas, dulces y alcohol, entre otros). Entre las 5.687 personas con la dieta más saludable, 782, alrededor del 14 por ciento, presentaban deterioro cognitivo en comparación con las 987, un 18 por ciento, de las 5.459 personas con una alimentación menos equlibrada.

Los autores obtuvieron resultados similares si tenían en cuenta factores que podían alterar los datos, como la actividad física y la presión arterial alta de los participantes. Asimismo constataron que el grado cognitivo basal no influía en los resultados.

Según el equipo de Smyth, una posibilidad radica en que los nutrientes antiinflamatorios que contienen las frutas, las verduras, los pescados y el vino tinto ayudan a preservar la salud mental. Además, lo que beneficia al corazón suele beneficiar al cerebro: al disminuir la presión arterial, mejora el flujo sanguíneo y se evitan infartos encubiertos, señala Smyth.

Los autores afirman que mejorar la calidad de la dieta podría ayudar a reducir la carga mundial de deterioro cognitivo.

Fuentes: Neurology  Academia Americana de Neurología healthfinder.gov

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