Carne que mata

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Carne que mata

Una revisión de un gran número de estudios en total suman a más de 1,5 millones de personas involucradas señala que el consumo de carnes rojas aumenta drásticamente la probabilidad de muerte por cualquier causa en un 26% según el estudio de datos llevada a cabo por los médicos de la Mayo Clinic en Arizona, Los autores analizaron seis estudios realizados en otras instituciones como el Imperial College de Londres, Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Facultad de Medicina,  donde evaluaron los efectos de la carne y las dietas vegetarianas en la mortalidad con el objetivo de dar a los médicos de atención primaria orientación basada en la evidencia acerca de si deben desanimar a los pacientes de comer carne. Su recomendación: los médicos deben aconsejar a los pacientes que limiten productos de origen animal cuando sea posible y consumir más plantas que carne.




“Estos datos refuerzan lo que hemos conocido durante tanto tiempo – su dieta tiene un gran potencial para dañarle o mantenerle sano”, dijo Brookshield Laurent, DO, profesor asistente de medicina familiar y ciencias clínicas en el Instituto Tecnológico de Nueva York Facultad de Medicina Osteopática. “Esta evidencia basada en la clínica puede ayudar a los médicos en el asesoramiento a los pacientes sobre el papel que juega la dieta en nuestra salud, para mejorar la atención preventiva, una consideración clave en la filosofía de la medicina osteopática.”

Cabe resaltar que la osteopatía es considerada una pseudociencia por basarse en conocimiento arcaico del funcionamiento del organismo y carecer de evidencia científica que confirme su funcionamiento, sin embargo las estadísticas y análisis realizados por otras instituciones cuentan con el método científico correcto y pueden ser tomadas con más seriedad. Las referencias a estos estudios se citan en la parte inferior de este comunicado.

Mientras que los resultados para las poblaciones estadounidenses y europeas difieren un poco, los datos encontrados indican un mayor aumento de la mortalidad en los menores según su ingesta de carne roja total. Ese estudio siguió a más de un millón de personas de más de 5,5 a 28 años y considerada la asociación de carne procesada (como tocino, salami, salchichas y jamón), así como la carne roja no procesada (incluyendo sin curar, carne de vaca sin sal, carne de cerdo, cordero).

Un meta-análisis de 2014 examinó las relaciones con la mortalidad por enfermedad cardiovascular y cardiopatía isquémica. En ese estudio de más de 1,5 millones de personas, los investigadores sólo encontraron que la carne procesada aumenta significativamente el riesgo de mortalidad por todas las causas, es decir es proclive a degenerar la salud en múltiples aspectos.




En conjunto, los resultados de estos estudios son estadísticamente significativos en su similitud, los investigadores han mencionado. Además, una revisión de más de 500.000 participantes en 2003 donde se encontró una reducción del riesgo del 25 por ciento a casi el 50 por ciento de la mortalidad por todas las causas de la ingesta de carne, muy baja en comparación con el alto consumo de carne.

También encontraron un aumento de 3,6 años en la esperanza de vida para aquellos con una dieta vegetariana desde hace más de 17 años, en comparación con los vegetarianos a corto plazo.

La ingesta de carne no solo representa un grave lastre para nuestra salud sino que también la  ganadería contribuye significativamente a acelerar el cambio climático, principalmente, a través de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), tales como: el metano (CH4) y el bióxido de carbono (CO2); ambos producidos a partir de la fermentación anaeróbica de los carbohidratos (celulosa, almidón, sacarosa) contenidos en el alimento consumido, además del óxido nitroso (N2O).

Las heces excretadas por los animales domésticos también dan lugar a la producción de metano, y las excreciones vertidas al suelo –cargadas de proteínas no asimiladas en el tracto gastrointestinal de los animales– contribuyen a la emisión de óxido nitroso al ambiente. De particular importancia, son las emisiones de metano de origen entérico (es decir, producido en mayor proporción en el rumen –o panza– de los rumiantes [vacas, cabras, ovinos y venados, entre otras especies]) en volúmenes considerables, y que son eructados al ambiente por dichas especies de animales. Investigación y ciencia mayo-junio 2012.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24148709

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10555529

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12936945

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24932617

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